Opinión
El Sr. Vicepresidente segundo nos ha dado más bien un verano llorón y escabroso, así que me interesa más el fondo de lo ocurrido entre el Partido Popular
Aunque sean conceptos míticos y en apariencia ingenuos, lo cierto es que en mi opinión siguen siendo sugerentes para reflexionar sobre acontecimientos de la actualidad.

La psicología evolutiva señala que  “juzgar lo que tenemos hoy con lo que ha pasado hace siglos es de una incultura tan grande, que habría que explicar que los tomates no nacen en un supermercado”. 

“Ya está, ya ha pasado… el Gobierno ha decidido dar una paguita a todos los vagos, los extranjeros y a las que acudieron al 8M infectando el coronavirus a todo el país.”

¡Tarde te amé, hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé! Tú estabas dentro de mí y yo fuera, y por fuera te buscaba; y deforme como era me lanzaba sobre estas cosas hermosas que tú creaste! (…) Confesiones. San Agustín.

Se supone que tengo que escribir una columna con aire veraniego, una columna alegre y soleada, donde las palabras se vistan de bañador y se pongan factor 50.

Ahora que parece que nuestros padres de la patria están más relajados y empiezan a entenderse un poquito, sea de verdad o por estrategias electorales, si me lo permiten, me voy a amparar en mi profesión para hacer una serie de consideraciones sobre el lenguaje de estos tiempos.

Y de repente pasamos del confinamiento al letargo estival de la estupidez llamada “nueva normalidad”. Regresan extemporáneos el fútbol,  campañas electorales y las mascarillas sudadas.

Hay un proverbio árabe que seguro que habrán escuchado y que a mí me encanta: somos dueños de nuestros silencios y esclavos de nuestras palabras.
Me llegan vídeos que hacen en diferentes colegios e institutos y me quedo con la boca abierta ante la imaginación, la implicación y el trabajo que todo esto supone