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LENGUAJE DEL COVID-19

Ahora que parece que nuestros padres de la patria están más relajados y empiezan a entenderse un poquito, sea de verdad o por estrategias electorales, si me lo permiten, me voy a amparar en mi profesión para hacer una serie de consideraciones sobre el lenguaje de estos tiempos.

Jesús Pino Jiménez
Jesús Pino Jiménez

Ahora que parece que nuestros padres de la patria están más relajados y empiezan a entenderse un poquito, sea de verdad o por estrategias electorales, si me lo permiten, me voy a amparar en mi profesión para hacer una serie de consideraciones sobre el lenguaje de estos tiempos, sobre la procedencia de algunas de las palabras que tanto repetimos en estos días. Como les digo a mis alumnos, el 70% de nuestro vocabulario procede del latín y el 30% restante del griego, del árabe y de préstamos ocasionales de otras lenguas. Vamos a comprobarlo empezando por la más importante, la de Roma. De allí vienen, para empezar, salud y sanidad.  Salud de ”salus-salutis” y sanidad de “sanitas-sanitatis”. Los romanos daban mucha importancia a la salud, tanta, que, cuando se saludaban, decían “salve”, que quiere decir que tengas salud, y , cuando se despedían, decían “vale”, que quiere decir que sigas con salud. Nuestro verbo saludar significa precisamente eso, interesarse por la salud del prójimo. Virus significa veneno y confinamiento tiene que ver con “finis”, que significa límite, frontera, de manera que los confinados son los que no pueden traspasar ciertos límites. Médico procede de “medicus-i” y es el que sana y cura, enfermero es el que atiende a los “infirmi”, que son los no firmes, los débiles, mayor, nuestros queridos y olvidados mayores, procede de “maior”, de más edad, y tiene la misma raíz que maestro y la contraria que ministro ( y no insinúo nada). Residencia viene del verbo “resideo”, que es establecerse, quedarse, y bicho, qué curioso, tiene la misma raíz que la palabra latina “bestia”, que eso es lo que está siendo el Covid-19 para todos. Contagio, lo que tanto tenemos, comparte raíz con contacto, lo que tenemos que evitar, y vacuna es una pasada, porque procede del latín “vacca”, que quiere decir vaca, y la relación con el animal está en que la primera vacuna contra la viruela se descubrió casualmente a través de las vacas en el siglo XVIII. Pasemos ahora al griego, que tampoco tiene desperdicio. Higiene sale de “Higia”, que quiere decir salud, pero que al mismo tiempo es una diosa, hija del dios de la medicina Asclepio. Se la suele representar con serpientes y, si le añadimos un cáliz, ya tenemos el emblema de las farmacias. Farmacia viene de “farmakon”, que significa veneno. Crisis sale del verbo “krino”, que es elegir o estar en riesgo, economía junta dos palabras griegas: “oikos”, que es casa, y “nomia”, que son leyes, de forma que sería las leyes de la casa y anosmia, uno de los síntomas de la enfermedad, viene de “an” ( no o sin) y “osme” ( olor) y quiere decir ausencia de olfato. Política tiene un origen bien noble, de “polis”, que significa ciudad o estado, aunque luego nosotros la afeemos y pandemia vuelve a aunar dos términos griegos: por una parte “pan”, que significa todo y que está en panorama ( todo visión) o en pantera ( todo fiera) y “demos”, que significa pueblo y está en democracia (poder del pueblo). Pandemia es una enfermedad que se extiende por muchos pueblos o países. También demonio, al que algunos, faltaría más, han sacado a relucir, procede del griego “daimon”, que es genio o divinidad. El árabe nos ha dejado máscara, procedente de “masjara”, que significa bufón y antifaz. No se pierdan, por cierto, cómo se decía máscara en latín: era “persona”. Tanto quejarse por la falta de mascarillas y resulta que todas las personas las llevamos implícitas. Alerta , alarma y balcón nos llegan desde el italiano. Las dos primeras  son avisos para prevenirse ante el ataque enemigo y la tercera sale de “balcone”, ventanal voladizo que sobresale de la fachada. Bulo, que unos cuantos hay, no tiene un origen claro, pero puede salir del caló “bul”, que significa porquería. Telemático es un invento moderno, un acrónimo en el que se juntan la primera parte de telecomunicación y la segunda de informática, y brote, ojalá que no haya muchos y que se controlen, puede proceder del germánico “brut”, que quiere decir retoño. En fin, que el lenguaje es un pozo sin fondo y, al menos para mí, muy interesante. Les deseo un feliz verano a todos y me despido de ustedes como lo haría un romano de verdad: VALETE, es decir, que tengan salud.